Empanadas de hongos

Esta semana, me instalo en mi cocina un día viernes - a diferencia de los, más o menos, tradicionales jueves -  puesto que ayer, 25 de mayo, fue día feriado y mis ollas y sartenes se negaron a trabajar porque salieron de festejo patrio. Para resumir muy rápidamente, en mi país, los feriados suelen servir para rememorar en los actos escolares los derroteros de próceres y padres de la patria (que los hemos tenido, y de los buenos), y para juntarnos alrededor de la mesa a comer los platos típicos criollos: locro, carbonada, pastelitos, mazamorra, puchero, asado, humita, empanadas...

En cuestión de empanadas, cada provincia se autoproclama como la dueña de la receta más exquisita. A grandes rasgos: Salta (poco picantes, con papas, huevos duros, morrón y carne cortada a cuchillo), Tucumán (sin papa, con carne cortada a cuchillo y muy jugosas), La Rioja  y San Juan (tan jugosas que hay que comerlas con cuidado para no mancharse), Mendoza (con el agregado de aceitunas y ajo), San Luis (picantonas y bien grandes), Córdoba (dulzonas porque se les añade pasas de uva; además, incluyen papas), Entre Ríos (las hay de pescados de río y de carne vacuna, agridulces porque se espolvorean con azúcar antes de hornearlas; también algunas variedades incluyen ciruelas, canela y clavo de olor), Patagonia (preparadas con carne de cordero, algo picantes y con un ligero sabor ahumado; también las hay de pescados, crustáceos y mariscos), Buenos Aires (tenemos para todos los gustos: al horno o fritas, de carne, pollo, humita o choclo/maíz, atún o caballa, verduras, jamón y queso, cebolla y quesos)... El fanatismo que los argentinos sentimos por las empanadas es casi similar al del asado, la pizza o las milanesas. Tanto es así, que hasta se determina la cantidad correcta de repulgues que debe tener cada pieza a la hora de armarse (13, 16 o 19, según el caso) para considerarse una empanada con todas las letras 😲


Hoy, aprovechando la ocasión y una docena de tapas de empanada tamaño XL que me regaló mi mamá (ya les he contado alguna vez que, cuando encuentra algo que cree puede gustarme, ella lo compra primero y me consulta después 😉), les quiero proponer una receta que reúne el amor argentino por este plato tan noble, sencillo y generoso que permite rellenos de mil variantes - y que en su preparación reúne tradiciones, cariño, esmero, tiempo y mañas - junto con el recuerdo de mis vacaciones más recientes.

Verán, durante el verano fuimos de vacaciones al sur ("una vez más", estarán diciendo quienes conocen mi amor por esta región de la Argentina); estando allí, en dos ocasiones pasamos el día en el Lago Hermoso, ubicado dentro del Parque Nacional Lanín, formando parte del circuito de los Siete Lagos (uno más bello que el otro, por cierto). Un lugar de ensueño, de aguas frías y cristalinas, rodeado de bosques de coihues, lengas, ñires y radales que nos ofrece la paz, el silencio y la quietud perfectos para sentirnos en armonía con el universo; por eso, invita a quedarse contemplando el lugar que tiene tan bien puesto el nombre que nos quita el aliento. Uno de los días, hacía mucho frío (de hecho, estaba emponchada como si fuera el mes de julio, pueden verlo en la foto de aquí abajo) y el viento soplaba tan fuerte que tenía a mal traer al lago, haciéndolo romper bullicioso en la playa de piedras, mayoritariamente diminutas. La verdad es que el clima y el paseo matutino obligaban a buscar refugio y algo calentito para recuperar energías. Por fortuna, a metros de la playa, el resto-bar "El Malamado" ofrece un menú sencillo, bien gustoso, valorizando algunos de los productos típicos de la región. Allí, la entrada/entrante que se aconseja tomar (porque la comida se prepara en el momento, lo que implica que se pasa un buen rato admirando el paisaje desde los inmensos ventanales que miran al lago antes de poder comer algo) son las empanadas. Fritas, jugosas, doradas y tentadoras por donde las miremos. Las tienen de carne, desde luego; pero, también ofrecen unas de hongos del bosque. Sin pensarlo un segundo, esa fue la opción que preferí mientras esperaba mi plato de risotto con hongos de pino (quizá, alguno de ustedes recuerde la foto de esta comida exquisita que publiqué aquel día en Instagram).

Pues bien, del recuerdo de mis vacaciones más las tradicionales empanadas, típicas de día patrio, nacen mis empanadas de hongos que por tener un nombre bien simple no dejan de ser sabrosas-pero muy sabrosas (tanto es así, que los carnívoros de casa se las zamparon sin decir ni mú), gracias a algunos ingredientes que enriquecen la receta 😋

Me dejo de tanto preámbulo y me pongo a preparar el relleno de una vez por todas, así nos sentamos a la mesa para compartir 😉


Si comemos empanadas de hongos en la Patagonia argentina, es seguro que serán de hongos de pino, ya que se dan de muy buena calidad en la zona. Se trata de hongos con un sabor bastante penetrante e intenso que podemos conseguir deshidratados/disecados para poder utilizar en cualquier momento del año, recordando sabores y aromas sureños. Pues bien, para que esta receta logre recrear la versión original, pero con un gustito más suave, utilicé en su lugar un puñado de estupendos hongos shiitake deshidratados que remojé en 1 taza de té Earl Grey (pueden emplear los hongos de pino que consigan en sus mercados locales o los que sean de su agrado). Pasados unos 15-20 minutos, los escurrimos bien, los cortamos en tiras y los molemos o trituramos en procesadora de alimentos/robot de cocina. Reservamos.


Aparte, salteamos en 2 cucharadas de aceite de coco (o el de su preferencia) 1 cebolla cortada en brunoise, 3 puerros en rueditas, 1/4 de pimiento rojo en brunoise y 600 gramos de hongos Portobello frescos, cortados en láminas. Sin revolver ni condimentar (para que no suelten los líquidos), dejamos que se doren un poco y añadimos los hongos molidos previamente. 

En ese momento, condimentamos con sal, pimienta, nuez moscada, 1 cucharadita de orégano y 1 cucharada de hongos en polvo (para acentuar más los sabores del relleno).


Por último, añadimos 2 cucharadas de vino generoso y, con el fuego fuerte, cocemos hasta que el alcohol se evapore. Entonces, retiramos y reservamos para que el relleno se temple o enfríe. Cuando esto ocurre, le incorporamos 1 cucharada de queso crema tipo americano (yo utilizo uno bajo en grasas y en sodio), 1 taza de mozzarella rallada y 1 taza de queso rallado (en esta ocasión, opté por un queso Gouda artesanal bien estacionado y condimentado con orégano). 

El relleno debe quedar como una pasta muy poco húmeda para evitar, así, que se escape de las empanadas o que, durante la cocción, los jugos busquen salir y terminen abriendo el repulgue, malogrando el plato.


Luego, disponemos las tapas de empanada sobre la mesa de trabajo (en mi caso, como ya les comenté antes, utilicé unas tapas de masa de hojaldre bien grandotas que, por aquí, se denominan de rotisería porque suelen emplearlas en este tipo de comercio). Colocamos una abundante cantidad de relleno en cada una de ellas porque no hay nada más triste y decepcionante que morder una empanada pura masa, con escaso relleno 😕

Mojamos con agua la mitad del borde de cada masa, cerramos sobre sí mismas y realizamos los repulgues (en mi caso, por lo general, me quedan de unas 16 vueltas, aunque no soy especialista en la materia, ni mucho menos; de hecho, los conté a propósito antes de escribir estas líneas por pura curiosidad) 😉


Por último, ubicamos las empanadas en placa apta para horno, humedecida con rocío vegetal (podemos, en su lugar, pincelarla con aceite) y llevamos a cocer en horno fuerte hasta que queden doradas. Servimos de inmediato.


Algunas observaciones y recomendaciones finales: Estas empanadas pueden cocinarse en horno tradicional o de barro (quedan muy sabrosas, por cierto) o freírse en aceite o grasa de pella/manteca. Por supuesto, las horneadas son las más livianas porque, ya de por sí, la masa hojaldrada contiene bastante materia grasa.

Según el gusto del cocinero, pueden pintarlas con huevo y agua batidos (a un huevo le incorporan 2-3 cucharadas de agua potable y los baten hasta romper el ligue), sólo con agua o pueden humedecerlas con una lluvia de rocío vegetal en spray.

Para esta receta pueden utilizar las variedades de hongos disponibles en su región, frescos o secos, que más les gusten.

Como ya les adelanté, el relleno debe quedar como una pasta; es decir, lo más seco posible porque al calentarse los hongos soltaran líquido (aunque ya hayan sido cocidos, porque recordemos que están formados por un 90% de agua), logrando una preparación jugosa, en su punto justo, y bien gustosa. El relleno de las empanadas (de cualquier variedad) debe quedar con cierta humedad para enriquecer la preparación. Sin embargo, si no queda como una pasta, al tomar calor los jugos buscarán salir de la masa que los contiene, rompiendo y abriendo las empanadas, dejándolas con un aspecto para nada presentable.


Para esta preparación pueden utilizar su propia receta de masa (yo quise darle uso a las tapas de empanadas que me había dado mi madre) o pueden comprar las variedades que se presentan en mercados (criollas, hojaldradas, para freír...) y casas de venta de pastas frescas.

Para dar sabor a los hongos deshidratados pueden emplear vino, agua caliente, caldo de vegetales o, como en mi caso, té Earl Grey que - para mi gusto - aporta las notas  de sabor y perfumes a bergamota que combinan de mil maravillas con el sabor de los hongos, añadiendo un punto extra (y a favor) en el gusto del relleno.

Asimismo, para incorporar más sabores a la preparación, utilizamos el vino generoso. Si lo prefieren, pueden reemplazarlo por brandy. De más está decir que si respetamos la regla de oro de dejar cocer a fuego fuerte hasta que los vapores del alcohol ya no se huelan, el relleno tendrá un sutil gustito que nada tiene que ver con el del alcohol. Al igual que el té con bergamota nutre de aromas y notas de sabor bien agradables; el vino generoso, en la misma línea, suma otros sabores dulzones muy acordes y sentadores.

Si bien en esta oportunidad utilicé un delicioso y bien estacionado queso Gouda artesanal que le quedaba de mil maravillas, en su lugar pueden emplear queso Gruyere, Cheddar, Azul... Eso sí, si el ingrediente principal son los hongos de pino, no les recomiendo que utilicen un queso Azul muy estacionado y de sabor potente porque se mezclará con el dejo terroso de esta variedad de seta, logrando un relleno con sabor muy penetrante que no gustará a todo mundo.

Entretanto, si así lo desean pueden enriquecer la base del relleno (cebollas, puerros y pimiento) con zanahoria y apio cortados en brunoise.

Si se están preguntando qué son las empanadas "tamaño rotisería", les cuento que en varios países de América Latina se denomina rotisería (del francés rôtisserie) al tipo de comercio donde se ofrecen a la venta, para llevar, comidas ya preparadas como carnes asadas de diversas variedades, sándwiches, milanesas, tortillas, algunos postres clásicos, pastas y empanadas. Por eso, el tamaño rotisería de las tapas de masa implica que cada una tiene un diámetro importante. En pocas palabras: por cada una de estas empanadas tenemos, algo así como, entre 2 y 1 y 3/4 de las de tamaño estándar.

Aunque muchos países se adjudican la creación de las empanadas, lo cierto es que su origen se pierde en las sombras del pasado, nacidas producto de la necesidad o costumbre de rellenar panes para llevar al momento de trasladarse de un territorio a otro o como alimento entre labradores. De hecho, durante la Edad Media se empleaba mucho como método de conservación de la carne. Tienen ciertos parecidos con varios platos de la región de Medio Oriente como el kebab turco, el fatay árabe, el lajmayin y la bureka (ambos de origen judío)... Su llegada al continente americano se produjo de la mano de los españoles, heredadas probablemente durante los años de ocupación turca quienes, a su vez, las tomaron de los persas.

En las provincias de Salta y Tucumán las empanadas son cosa bien seria porque allí se realiza un concurso anual en Salta, mientras que en Tucumán se celebra desde 1979 la Fiesta Nacional de la Empanada, en la localidad de Famaillá, considerada la capital nacional de este alimento.

"¿Qué se celebra el 25 de mayo en la Argentina?", pueden preguntarse mucho de ustedes. Pues bien, a grandes rasgos se puede decir que se trata de una fecha patria, con carácter de feriado nacional inamovible, que rememora la Revolución de Mayo. Con este nombre se conoce a una serie de acontecimientos de naturaleza revolucionaria ocurridos en 1810, en Buenos aires, capital del entonces Virreinato de Río de la Plata, que forzaron la renuncia del virrey español con la consecuente asunción de una Junta de gobierno constituida por criollos y españoles que impulsaban la independencia del reino de España. La Revolución de 1810 desencadenó el proceso de constitución de un estado autónomo que concluyó hacia 1816 con la independencia definitiva. Por esa razón, se la suele denominar como el nacimiento de la patria.


Con festejos patrios, que incluyen gastronomía de lo más autóctona, me despido esta semana, esperando que la receta que les propongo les haya gustado. Les garantizo que estas empanadas serán todo un éxito en su mesa. Son perfectas para compartir con amigos o con la familia, como entrada/entrante o plato único. Al horno o fritas quedan deliciosas, con un relleno bien gustoso, delicado y jugoso. Además, si se animan a preparar la masa de manera casera, los recibirán con aplausos y de pie, se los aseguro. Pruébenlas y después me cuentan 😉

Nos reencontramos la semana que viene. Hasta entonces, les deseo que disfruten mucho junto a sus seres queridos y que experimenten en la cocina 😊

Textos y fotografías: ©Bouquet Garni Recetas
Digiscrap: ©Aimee Harrison Designs/Angelle's Lounge/Bóbita Designs/Kimeric Kreations/Kathryn's Digital Designs/Bouquet Garni Recetas

Comentarios

  1. Que buenas empanadas! Me gustan mucho los hongos y no me sabia el tip de hidratarlos en te, lo tendre en cuenta! Me voy imaginando el rico sabor que tienen las empanadas, feliz finde!
    Bs!

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    1. Diana, me alegra mucho que te guste mi receta :) En verdad, es muy gustosa y el truco de hidratar los hongos secos en té con bergamota le aporta un puntito de sabor bien interesante a cualquier receta; te lo recomiendo ;)
      Un beso grande y que pases una estupenda semana.

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  2. Que ricas empanadas me gustan mucho como las rellenaste y en el horno que son mas sanas besitos

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    1. Me alegra mucho que te guste mi propuesta :) Está mal que yo misma lo diga, pero estas empanadas son muy sabrosas (¡y tan sencillas!). Siempre las preparo al horno porque en casa las frituras sólo se realizan muy ocasionalmente, puesto que prefiero cocinar con métodos más saludables ;)
      Un beso.

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  3. Que buenas que se ven.
    Como siempre el paso a paso me encanta!!
    Un saludito

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    1. Me alegra mucho que te guste mi receta :)
      Saludos.

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  4. Cuanta información hay en tu entrada de hoy. En primer lugar me ha parecido curiosa la gran variedad de empanadas que os gastáis por ahí, yo seguro que disfrutaría de lo lindo, pues me encantan. En todos los lugares del mundo se festeja mejor alrededor de la comida, sea cual sea la tradición. Muy bonitas también las fotos de esas vistas en los lagos donde lo has tenido que pasar de lujo en tus vacaciones. Y por último nos dejas las joyas de la corona en forma de empanadillas. Con ese relleno generoso y variado no hay duda de lo ricas que estaban, como para hacer las delicias de todo el mundo, y no me extraña, son apetitosas solo con verlas. Igual que tu post de hoy.
    Bss

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    1. Lola, me alegra mucho que te guste mi propuesta :)
      Te garantizo que aquí mismo, en mi país, no dejamos de sorprendernos con algunas costumbres gastronómicas que se presentan en nuestro extenso territorio. En esta entrada les he comentado, a grandes rasgos, las características de algunas de las tantas variedades de empanadas que se preparan en cada provincia que, en algunos casos, responden a características regionales mientras que en otros se distinguen por su propio peso. Como bien decís, las fiestas tradicionales se engarzan con platos típicos porque alrededor de la mesa transcurren gran parte de los festejos ;)
      Me alegra mucho que te haya gustado y te entretuvieras con los datos de esta entrada. Estoy segura que si recorrés mi país vas a encontrar muchos platos bien típicos y regionales que van a gustarte mucho, preparados, además, con las costumbres y técnicas que sobrevivieron al paso del tiempo ;)
      Un beso grande.

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  5. ¡Hola Silvina! Entiendo tu ausencia ayer por estos lares ¡la ocasión se merecía festejarla por todo lo alto! Seguro que disfrutaste de un bonito día y acabaste llena de todas esas maravillas que cocináis por tu tierra.

    Estas empanadas me han fascinado. Se alejan de los rellenos típicos y por eso me han gustado tantísimo

    ¡Besos mil!

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    1. Cuca, aquí (como en todas las culturas en las que la comida se transforma en centro de las celebraciones) nos tomamos muy en serio eso de festejar días patrios Jajaja :D Además, como el territorio lo permite, nuestros platos criollos más tradicionales reflejan los productos que mejor se dan en las distintas provincias, enriqueciendo o forjando platos que se siguen preparando con las técnicas tradicionales con las que nacieron.
      Me alegra mucho que te guste mi propuesta, estoy segura que si la probás quedarás muy complacida ;)
      Un beso grande.

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  6. Nena, veo que os tomáis muy en serio el tema... hasta el tamaño debe ser el correcto?? No digo nada, en todas partes tenemos nuestras manías y ojo con el que se tome a guasa según qué cosas... con las cosas de comer no se juega, jajaja.
    Me encantan las empanadas y nos has dado una clase magistral. Me ha llamado mucho la atención lo de hidratar con té Early Grey, lo tengo que probar algún día, pero ese relleno de Portobellos debe estar de escándalo!!
    Un besazo preciosa

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    1. Querida Nuria, en cuestiones de comida (en especial, las más tradicionales), por aquí, la cosas se pone seria, casi fundamentalista te diría Jajajaja:D En el caso de las empanadas, tenemos distintos tipos de rellenos, de masas, tamaños y modos de cocción que distinguen como propios cada región, en algunos casos, o provincias, arrastrándolos desde el nacimiento mismo de cada plato ;) Como bien decís, cuando se trata de una cultura en la que la comida es el centro de las celebraciones, la cocina es cosa bien seria :)
      Me alegra mucho que te haya gustado mi entrada. Respecto del uso de té Earl Grey para hidratar los hongos secos, te aseguro que quedan muy sabrosos, porque el té los perfuma muy bien, transmitiendo esto con sutileza al plato y aportando un gustito bien agradable.
      Un beso enorme para vos.

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  7. Hola Silvina!! He disfrutado con tu entrada y con todo lo que cuentas, me gusta saber de tradiciones y costumbres de otros lugares. La comida que has preparado para festejar estos días es pura delicia. Me encantan las empanadas y con este relleno más ún. te deso que disfrutes mucho de tus fiestas, mil besos!!!!

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    1. Elisa, me hace muy feliz que disfrutaras de mi entrada :) A mí también me gusta mucho saber de las tradiciones propias de regiones y, más aún, de las que están relacionadas con la gastronomía. Cada vez que viajo, busco interiorizarme de ellas porque me resultan fascinantes.
      Me alegra mucho que te guste mi receta :)
      Un beso enorme para vos.

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  8. Silvina gracias a la mamá de mi cuñado, conocí las empanadas argentinas, y me cautivaron. La familia es de Jujuy y no sé si tienen su propia variedad, le preguntaré, pero te aseguro que a nosotros nos encantaron, sé que le pone papa, cebolla de verdeo, carne de ternera, y otras cosas, que ahora no me vienen a la cabeza, pero saben a gloria. Ella misma hace la masa, y cuando las prepara, las hace por cientos, sin exagerar.
    También las he comido en Barcelona, en un bar argentino, que las venden recién hechas, y de muchas variedades y siempre que viene mi hermana le pido que nos traiga una bandeja.
    Porque como todo en la vida, saben más ricas si las hace una mano experta.
    Las tuyas se ven deliciosas, no me extraña que en casa las devoraran, jejeje..,
    Besos y buen fin de semana.

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    1. Concha, en efecto, las empanadas jujeñas tienen sus características propias, algo parecidas a las tucumanas y salteñas, con carne cortada a cuchillo, papas, huevo duro, verdeo, pimentón y aceitunas. Además, se destacan por tener un relleno bien jugoso, tanto que se las recomienda comer con las piernas abiertas para no ensuciarse. El detalle extra, que es bastante común en las empanadas norteñas, es que se acompañan con una salsita picante a base de tomate y especias, que resulta un complemento perfecto a cada bocado. Asimismo, en Jujuy también son muy populares las empanadas de queso que se acompañan con quinua/quinoa, un producto oriundo de la región.
      No me extraña que les gusten tanto las empanadas con masa casera que prepara la mamá de tu cuñado porque de las manos expertas de madres y abuelas salen bocados que saben a gloria misma ;)
      Un beso grande.

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  9. Silvina!
    Qué sí! qué las voy a hacer.
    Me gustan las empanadas y lo hongos. Las he hecho alguna vez, pero no tan magistrales como las que hoy nos traes.
    Tampoco sabía, como leí en otros comentarios, lo de hidratarlos en té. Se me ocurre que estaría muy bueno hacerlo también en una de esas infusiones , que las hay y muchas en la Patagonia,, saborizadas con especias por ejemplo.
    Por cierto he disfrutado mucho también de tu "crónica de las empanadas". Por eso me gusta tu cocina, dentro de tu casa de letras, o viceversa. Es un espacio que se me ocurre "cocinaratura" o "cocina y textos de autor"
    Un abrazo y ¡feliz finde! Nevado por mis pagos...

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    1. Lu, me alegra mucho que te entusiasme mi propuesta. Muchas gracias por tus elogios :)
      Creo que hidratar los hongos en las infusiones sureñas con especias ha de ser todo un éxito para aportar ligeros toques de sabor y perfume al relleno ;)
      Un abrazo grande y que disfrutes de la nieve.

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    1. Me alegra mucho que te guste mi receta :)
      Besos.

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  11. Que vacaciones más chulas Silvina... seguro que en Argentina hay muchos rincones parecidos y parece muy bonito! Es verdad que cada país dice ser el rey de las empanadas, aquí en españa también cada comunidad tiene alguna masa parecida típica, todas buenísimas! A mi me encantan las empanadas argentinas, aunque solo prové la típica de carne y vegetales, y también las versiones veganas! Con lo que me gustan los hongos, deben de ser una locura de viciosas como las de ese restaurantes, me pregunto si al horno quedarán igual de buenas... Siempre soy fan de las cosas más ligeras y sanas:)
    Un beso guapa!

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    1. Mireia, en cuestiones de paisajes, mi país tiene lugares que te quitan el aliento. Hay para todos los gustos: quebradas, montañas, lagos, mar y costas, cataratas y cascadas, bosques, montes, selvas, valles y ciudades pujantes, más clásicas o bien cosmopolitas… En fin, es difícil no enamorarse de nuestra tierra y, en cierto modo, de nuestra gente; tal vez, por ello, tantos extranjeros llegan un día a recorrerla como mochileros y terminan quedándose definitivamente.
      Las empanadas son un plato muy típico con sus características regionales que le imprimen sellos muy particulares, invitando a probarlas todas y elegir cuáles preferimos más. En cuanto al modo de cocción, en el interior del país es muy común freírlas en grasa/manteca o en horno de barro, que le aporta un sabor muy particular al plato; pero, cada una de estas variedades (e, incluso, si la masa es casera y está preparada con grasa/manteca) puede hornearse, quedando muy sabrosas y mucho más saludables.
      Un beso.

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  12. Hola Silvina. Me he leído tu entrada de cabo a rabo, no te extrañes pero es lo que hago siempre que visto un blog. Lo menos que se puede hacer es leer toda la entrada que para eso se molesta el que la hace. Y en tu caso siempre es bonito leerte porque nos muestras a través de tus palabras y de tus fotos ese lugar tan precioso que tienes como nación. No he estado en Argentina y ya creo que no podré estar, cosa que siento, porque por lo visto y por lo que he leído sus paisajes son una maravilla, y no solo sus paisajes, vuestra gastronomía es algo fuera de serie.
    Y para muestra esa cantidad de empanadas que en cada lugar son distintas y en todos los casos fabulosas.
    Y tú, nos propones una que con solo leer los ingredientes la boca se hace agua.
    Me encantan las setas aunque tengo que decirte que los portobello aún no los he probado, como se entere Concha me llamará la atención jj ya que ella los usa casi a diario jj, es un decir.
    Cuando vi tu entrada te dejé algunos comentarios en google+, te dije que vendría a verla y ya lo he hecho. como no podía ser de otra forma la opinión que tenía de tu empanada ha quedado totalmente confirmada, es más, creo que me quedé corto en mi apreciación.
    Esta empanada es un bocado divino. Una tentación y una delicia. Lástima no haber podido saborearla.
    Estoy seguro que pasaste un fabuloso día, de lo que me alegro mucho.
    Un abrazo de este lado del charco jj

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    1. Juan, no me extraña en absoluto que te hayas tomado el tiempo para leer completa mi entrada porque, aunque no nos conocemos personalmente, entiendo que sos una persona muy respetuosa del trabajo y la dedicación de los demás.
      Me alegra mucho que te guste mi receta que es una adaptación de las empanadas que pude disfrutar en las vacaciones. Por aquí, las empanadas (y, en general, la comida criolla típica) son cosa seria; por eso, existen las diversas opciones de relleno, masa y cocción, típicas de cada provincia o región, utilizando productos que resultan representativos de ellas.
      Un abrazo grande.

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  13. ¡Otro sábado lluvioso! Y los días de lluvia me "pintan cocina".
    ¡Las hice! Reemplacé el aceite de coco, que ya sabes que no uso, por Oliva y no le puse la cucharada de hongos en polvo (no tengo)
    ¡Excelentes! ¡Sabrosísimas!
    También a mi hija y su novio les parecieron muy ricas (pero se coparon menos que con las galletas de avena)
    Que tengas un bello domingo

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    1. Lu, los días de lluvia y los invernales (más en tu caso, con nieve) son ideales para cocinar ;)
      Me alegra mucho que hayas preparado la receta y que les haya gustado :)
      Un beso grande.

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Agradezco mucho que te tomes el tiempo de visitar mi cocina. Por eso, si mi receta te gusta, te resulta útil o si te quedó alguna duda, me encantaría que me dejes tu comentario así puedo contestarlo y visitarte.
Que disfrutes el paseo y espero que regreses pronto ;)

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